por Ilaene Schuler
El mayor fracaso de la iglesia no es estar vacía, sino estar llena y, sin embargo, no hacer discípulos.
Juan 17 nos muestra que Jesús deseaba un pueblo marcado por tres realidades inseparables: Verdad, unidad y misión.
La verdad que transforma: “Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad”.”
Unidad en la comunión — "para que sean uno".“
Misión: “Como me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo”.”
Esto es muy importante. Porque el verdadero discipulado no se trata solo de transmitir contenido bíblico, sino de formar personas en la Verdad. No se trata solo de reunir a la gente en un mismo lugar, sino de formar un pueblo cuya identidad esté en Cristo y que, mediante la comunión con Él, pueda tener comunión entre sí y vivir en unidad.
No se trata solo de preservar la vida de la iglesia internamente, sino de formar discípulos que sean enviados al mundo.
Por eso, la iglesia local ocupa un lugar central en el cumplimiento de la Gran Comisión.
La Gran Comisión no se cumplirá únicamente mediante grandes campañas evangelísticas, grandes conferencias, grandes plataformas o figuras destacadas. Se cumplirá cuando las iglesias locales, en muchos lugares, se conviertan en comunidades que realmente formen discípulos. Iglesias donde Jesús se dé a conocer a través de la gente. Iglesias donde se obedezca la Palabra.
Iglesias donde los líderes invierten en las personas. Iglesias donde las familias asumen su papel.
Iglesias donde se forman nuevos discípulos y se les envía. Iglesias donde el evangelio no solo se predica, sino que se encarna en las relaciones, las prácticas y la misión.
Entonces, El cumplimiento de la Gran Comisión comienza en la iglesia local cuando el discipulado deja de ser un programa y se convierte en una cultura..
Cuando esto sucede, la iglesia deja de limitarse a mantener actividades y comienza a formar intencionalmente personas que crecen. Deja de simplemente reunir gente y comienza a formar discípulos.
Deja de limitarte a velar por tu propia supervivencia y empieza a participar en la obra de Dios en el mundo. El mundo no necesita iglesias que solo estén ocupadas; necesita iglesias que formen discípulos.
No basta con que la gente participe. Necesitamos personas capacitadas. No basta con que los ministerios funcionen. Necesitamos que las vidas se transformen.
No basta con tener miembros en la comunidad. Necesitamos discípulos que vivan como pueblo de Dios y sean enviados a cumplir su misión.
Jesús murió para formar un pueblo.
La identidad de estas personas se hace visible en la iglesia local.
Y la iglesia local cumple la Gran Comisión cuando, de manera intencional, relacional y multiplicativa, forma discípulos y los envía a los confines de la tierra.
La iglesia local es la expresión concreta de la oración de Jesús en Juan 17.
Ilaene Schuler Es discípula de Jesús, esposa de Daniel Vargas, misionero de Sepal, y directora del Instituto IIFD, del cual forma parte el ministerio de Iglesias de Discipulado. Trabaja en Brasil y Latinoamérica sirviendo a las iglesias a través de... El movimiento de Iglesias que Intencionalmente Hacen Discípulos (IIFD).




