De la estrategia a la cultura: donde realmente comienza el cambio.

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por Ilaene Schuler

El cambio en la iglesia no se produce simplemente porque haya surgido una estrategia mejor.
Comienza cuando uno adquiere la convicción bíblica y divina de que no podemos seguir como estamos.

Una forma de generar una crisis saludable es ayudar a la iglesia a ver la diferencia entre lo que está experimentando y lo que la Palabra de Dios muestra que debería estar experimentando.

Por ejemplo: una iglesia puede tener servicios completos, un horario activo y ministerios en funcionamiento, pero darse cuenta de que casi nadie está haciendo discípulos intencionalmente.
En este momento surge una crisis:
‘¿Estamos siguiendo un horario o estamos obedeciendo la misión de Jesús?’

Otra iglesia podría descubrir que depende completamente del pastor para todo. El pastor predica, decide, visita, dirige, resuelve. Pero los miembros siguen siendo consumidores y no discípulos maduros. La crisis, entonces, no es solo organizativa. Es bíblica. Porque el cuerpo no está funcionando como el Cuerpo.

O tal vez la iglesia tenga eventos, conferencias, clases y reuniones, pero carezca de relaciones profundas, responsabilidad, cuidado mutuo y formación espiritual.
Entonces surge la pregunta: "¿Estamos formando personas semejantes a Cristo, o simplemente estamos cumpliendo con la agenda de la iglesia?"‘

Aquí es donde comienza el cambio. No cuando alguien dice: "Cambiemos la estrategia".‘

Pero cuando alguien discierne: ‘Necesitamos cambiar la cultura’. Porque la estrategia es una herramienta. La cultura es la forma en que la iglesia piensa, valora, decide y vive.

Puedes crear grupos pequeños como estrategia y aun así mantener una cultura de aislamiento. Puedes fundar una escuela de discipulado y aun así mantener una cultura de pasividad. Puedes ofrecer capacitación en liderazgo y aun así mantener una cultura de control centrada en el pastor.

Por lo tanto, el verdadero cambio se produce cuando el liderazgo adquiere convicción ante Dios:
‘No se trata solo de ajustar métodos. Estamos llamados a una transformación más profunda’.’

Y esta crisis debe comenzar con el pastor. Cuando el pastor se dé cuenta: ‘No fui llamado solo para mantener la iglesia en funcionamiento. Fui llamado a colaborar con Jesús en la formación de discípulos’.’

A partir de entonces, comienza a reconsiderar no solo lo que hace la iglesia, sino también lo que valora.
No solo los programas, sino la cultura. Porque la iglesia no cambia realmente cuando cambia de estrategia. La iglesia cambia cuando, a través de la Palabra y el Espíritu, cambia su manera de pensar y de vivir.

Ilaene Schuler Es discípula de Jesús y misionera de Sepal. Coordina el Instituto IIFD, del cual forma parte el ministerio de Discipulado de Iglesias. Trabaja en Brasil y Latinoamérica sirviendo a las iglesias a través de... El Movimiento de Iglesias de Discipulado Intencional (IIFD) @discipulandoiglesias 

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