por Ilaene Schuler
Tengan la seguridad de que en 2026 Dios no disminuirá nuestras batallas, sino que expandirá nuestra capacidad. A veces, lo que llamamos "luchas insoportables", "tiempos difíciles", son solo un entrenamiento básico para que Él nos prepare para ser dignos de lo que realmente quiere confiarnos. Es como si Dios nos preguntara: "Si ya estás al límite... ¿cómo podrás sostener lo que he preparado para ti?".“
Hay momentos en la vida en que Dios nos confronta no para hacernos daño, sino para revelarnos cuánto podemos y debemos crecer todavía.
Los caballos siempre han impresionado a la humanidad. Además de ser fuertes y hermosos, poseen una velocidad admirable. Con esto en mente, el contraste que Dios presenta a Jeremías en Jeremías 12:5 se hace evidente: ”Si te has cansado de los hombres, ¿cómo correrás con los caballos?”. Si ya estaba agotado de correr con los hombres, ¿cómo podría afrontar una carrera contra hombres a caballo? En otras palabras, ¿cómo podría lograr grandes cosas si se desanima por las exigencias comunes?
Esta metáfora nos enseña algo profundo. Jeremías fue llamado a proclamar un mensaje duro a un pueblo rebelde. Por lo tanto, además de ser despreciado y ridiculizado, ahora también era perseguido y perjudicado por sus oponentes. Cansado y emocionalmente destrozado, se atrevió a presentar su queja a Dios, preguntándose por qué los malvados prosperaban mientras él sufría.
La respuesta de Dios, sin embargo, es sorprendente: no consiente el sufrimiento del profeta ni lo alivia. Al contrario, Dios lo anima a ver sus luchas actuales como un entrenamiento para desafíos aún mayores por venir.
¿Y nosotros qué? ¿Cómo reaccionamos ante la oposición?
Cuando llegan las crisis, ¿paramos? ¿Nos quejamos de la vida?
¿Nos volvemos complacientes ante el primer obstáculo?
¿Nos damos por vencidos cuando las puertas se cierran?
Dios continúa forjándonos a cada uno. Nos moldea en el fuego de la adversidad para que seamos instrumentos capaces en sus manos. Si nos rendimos ahora, nunca experimentaremos las grandes hazañas reservadas para quienes perseveran y confían en Dios.
Considera cada dificultad y cada tentación como un paso que te acerca a tu potencial en Dios. No te rindas. Fortalécete en el Señor.




