por Ilaene Schuler
Deseas intimidad con Dios, pero ¿estás dispuesto a vivir con integridad delante de Él?
Pero ¿cómo podemos acercarnos a Dios con tanta intimidad?
El Salmo 15:2 nos da la respuesta: “El que anda en integridad practica la justicia y habla la verdad”. Dos principios para tener intimidad con Dios:
Para caminar con Dios, necesitamos redescubrir nuestra hambre de Dios.
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La clave para la intimidad con Dios es la integridad ante Dios.
Muchos buscan experiencias religiosas. Pero no todos desean una verdadera intimidad.
La pregunta no es simplemente: “¿He encontrado a Dios?”, sino: “¿Lo anhelo a Él y a Sus caminos?”.”
La integridad no es perfección sin pecado. Es una alineación constante, creciendo a imagen y semejanza de Jesús. Es cuando lo que creo, lo que digo y cómo vivo son comunes.
Están en armonía.
La intimidad es la invitación de Dios. La integridad es nuestra respuesta.
Y este es el objetivo del discipulado.
“El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama, … y yo me manifestaré a él.”Juan 14:21
Porque Dios no solo quiere transformar estructuras. Transforma corazones. Y es cuando el corazón se alinea con Dios que los cambios empiezan a perdurar.
El Salmo 15:2 revela el modelo de Dios para esta vida alineada.
- “Camina irreprochablemente.”
La palabra hebrea Tamim Significa entero, completo, saludable.
Es una vida coherente con la verdad de Dios. Al igual que Abraham, también nosotros estamos llamados a “andar delante de Dios y ser irreprensibles” (Génesis 17:1).
- "Haz lo correcto."”
No basta con creer en lo correcto. Hay que vivir lo correcto. La integridad es ser la misma persona en público y en privado.
- “"Habla la verdad desde tu corazón."”
La expresión "en tu corazón" indica que la verdad comienza en tu interior. No se trata solo de palabras, sino de lo que entiendes por corazón. Es un corazón moldeado por la Palabra.
Pero aquí está el problema: No podemos vivir esto solos. Fracasamos. Nos quedamos cortos. Y aquí está la esperanza del Evangelio: Solo Jesús vivió con perfecta integridad. Solo él anduvo en la tierra.
Es Cristo en nosotros quien hace posible la intimidad.
Es el Espíritu Santo quien nos da poder para vivir con integridad.
La intimidad es la invitación. La integridad es la respuesta. Cristo es el poder. Solo podemos andar en Cristo porque estamos sentados con Él en los reinos celestiales. Hay un poder que obra eficazmente en nosotros, transformándonos de adentro hacia afuera.
Caminar en intimidad.
Vive con integridad.
Y morar profundamente en la presencia de Dios.
Y la experiencia cambia y perdura.
Ilaene Schuler Es discípula de Jesús, esposa de Daniel Vargas, misionero de Sepal, y directora del Instituto IIFD, del cual forma parte el ministerio de Iglesias de Discipulado. Trabaja en Brasil y Latinoamérica sirviendo a las iglesias a través de... El movimiento de Iglesias que Intencionalmente Hacen Discípulos (IIFD).



